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miércoles, 20 de abril de 2011

Actívate.

Si lo que llamamos vida, es la vida, podemos decir que vida sólo hay una, por eso, se dice siempre que hay que vivir la vida. Vivir la vida, no significa echarla a perder, si no que es llamarle perra a la vida, hacer lo que tú quieres sin obstáculos que no sean las leyes. Porque, si tu vida va mal, está desordenada, sólo tienes que ordenarla, y yo diría que no es tan difícil.
 Simplemente, si ellos no te ayudan, hazlo tú. Si nadie te quiere, quiérete. Si ellos no te miran, coge su rostro, y llámales lo que quieras. Si alguien falta, recuerda, que tal vez esto no sea lo único, que puede que ahora él sea por fin feliz. Si no estás a gusto con tu físico, cámbialo, tenemos manos, somos personas, y los únicos que lamento, son las personas que no pueden cambiar su vida aunque lo intenten, porque es de estupidez máxima, llorar por que te mueres envenenado con la medicina a tu lado. Grita grita todo lo que quieras, gritate a ti mismo, grita en silencio, baila, celébralo, celebra tú que puedes el mero hecho de poder cambiar tu vida, ya que una tortuga no puede cambiar su vida, un perro tampoco, pero tú sí, y yo personalmente creo, que eso nos diferencia de los otros animales. 
Por eso, no te tires, no llores, aprieta tus puños, abre bien la boca, y grita, grita cada nombre de cada persona que está en tu vida, guarda todo lo que no quieras, escribe en una pared los nombre de esa gente que odias, y cada mañana, cada noche, cuando te salga, gritales, grita lo que se merecen: ¡CERDOS IGNORANTES, SOIS UNOS HIJOS DE PUTA! Y sonría, gritalo otra vez, aunque no aguantes la emoción, y tengas que llorar mientras lo gritas y observas a tu ordenada vida.

lunes, 18 de abril de 2011

Pasado.

Mejorar significa tener mejores resultados en el presente que en el futuro. 
Hay quien dice, que no debemos vivir en el pasado, pero, yo creo que si nos formamos a través de nuestras experiencias, evitamos tropezar en la misma piedra e intentamos mejorar o igualar lo bueno, necesitamos vivir teniendo en cuenta el pasado. Porque, es la fuerza del pasado, esa que crea en tu retina imágenes escondidas en tu cerebro y que bañan tus ojos, y te das cuenta, de que no importa llegar a ser lo que querías de pequeño, si no que llega tan solo, con que tu yo pequeño cuando te mire, tenga una pizca de admiración, ese brillo potente que emociona dibujado en su pupila.


Tan solo, compara lo que eras con lo que eres, y solo por esos momentos que los unen, lucha por lo que serás, porque nunca es tarde para mandar sobre tu vida, gritar sobre el viento y poder enseñarle a tus hijos todo el viaje que recorre tu mente cuando piensas en la palabra inocencia.




Because we belong to a game, the life, and you can make it real

martes, 12 de abril de 2011

En algún otro futuro,

Bajé la cabeza, y cuando ya hubo pasado, giré la cabeza, intentando creer lo que veía, mi tío siempre decía que todo hombre tenía una caja que contenía un hada y que con el tiempo, ese hada se escapaba y se metía en el cuerpo de hermosas mujeres para cautivarnos.
Y sin poder creer lo que veía, la seguí, mi estómago estaba desgarrado, tal vez por sus garras. Caminaba suavemente, al igual que ella, y no podía dejar de quitarle ojo de encima a sus piernas. Pero, por si no estaba asustado ya, mientras contemplaba como sus cabellos rubios seguían el movimiento del viento, giró su cabeza y sonrió, me sonrió.
Se paró, y miró hacia mí, estaba leyendo un libro de tapas gastadas de color verde oscuro, y tenía unos rasgos muy marcados, pero extremadamente abrumador.
Caí, me quedé de rodillas estovándola, ella vino a mi lado y haciendo cosquillas en mi oreja, me susurró:
-¿Has visto a mi hada? Se ha escapado de su caja- y vi que llevaba una caja rota y vieja,
Su dedo pasaba por mi espalda provocando escalofríos, y me comió la boca.
Mi tío siempre decía, que recuperamos a nuestro hada cuando besamos a la persona que lo tiene atrapado, y que los poderes del hada crean una irremediable atracción hacia ella.
Me desperté en un campo verde, desnudo y con una frase escrita con lápiz de ojos en el pecho: "En otro momento, en cualquier otro mundo, en cualquier futuro".


Siempre había ansiado acabar mi vida, o simplemente llegar a ese momento, pero ahora sé que no fue buena idea seguir creyendo lo mismo... Mientras contemplaba cómo la paciente 345 sonreía al aire, y cantaba Iván Ferreiro, lloré.

domingo, 3 de abril de 2011

Cuando visitas Ferrol

-¿Mamá?
-Tu madre no está aquí.
-Pero, me iba a llevar al parque cuando viniera de clase...
-Ya, pero no está aquí.
-¡Que mentirosa! ¡Me dijo que cuando fuera a ver a papá y a Miguel que me llevaría!
-¿Y luego?¿Donde están?
-No sé, fueron en un viaje en coche a Ferrol, pero no volvieron.
-¿Hace cuanto que fue eso?
-Un año. Mi madre me dijo que era normal, que Ferrol era muy guachi.
-Mmmm, tranquila, mi mujer también se fue a Ferrol, y nunca regresó.


-Es el día de mi cumpleaños, mamá me ha enviado un regalo desde Ferrol.
-¿Que es?
-Una muñeca y una postal.


-¿Que tal te han ido las sesiones hoy?
-Bien... ¿Por que nunca me dijiste que tú me enviabas los regalos de mamá y papá?
-Porque tus ojos me lo impidieron.




-¿Y que más ves?
-Voy al baño, y veo algo en la cocina... es mi madre, colgada de una cuerda.
-¿Y tú que haces?
-Voy al baño.


CONTINUARÁ...

lunes, 21 de marzo de 2011

¿Cruel?

Me gustaría poder gritar en un campo de trigo con el sol sobre las nubes, gritar y estirar los brazos derrochando libertad.
Creo que es la manera con la que visualizo la felicidad.
Cuando te digo que no sé qué es lo que siento de verdad, es que no sé lo que siento. Sólo siento no poder decirte que sé lo que siento, aunque en tus ojos se creara una fuente de aguas oscuras, o por el contrario, te cogiera por las caderas y te elevase hasta las nubes para poder contemplarte de lejos.
Pero, a veces creo que si estuviese contigo podría alcanzar la felicidad y esa estabilidad que no tenerla me produce fuertes cambios de humor.
Como un hombre que comienza por la boca, continúa hasta el ombligo, y sujeta sus caderas con las manos, y la observa, mientras fluye la energía que mueve a las famosas mariposas de estómago.
Como una mujer que consume su cigarrillo, expulsa el aire desde sus rojizos labios llenos de carmín, y observa la luna.
La felicidad es una imagen idealizada, de algo lleno de sentimiento y sobre todo estética. Tal vez intentarlo, supondría sonsacarnos alguna sonrisa y ese brillo en los ojos que te besa suavemente la espalda hasta llegar al cuello y te cubre de los miedos.
Hasta que me doy cuenta de que la felicidad no existe, lo siento.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Do you remember things that never happened?

Cada vez que conozco a una chica, mientras miro en sus ojos, me pregunto... ¿Será a ti a quien haga mía para siempre? Y es que siempre hay alguna, que te desnuda y que con su pequeña y pálida mano te atraviesa el pecho y toca tu corazón con su fino dedo índice. Mientras tú intentas situarte en el mundo real, te das cuenta de que no puedes, y que las tres siguientes noches, un fantasma llamado esperanza gritará ayuda.
¿Como es poder arrodillarte delante de una persona y decirle te quiero? ¿Como es besar a una persona desde su frente hasta sus pies?
Porque siempre, acabas viendo como bajo un esplendido sol y a la orilla del mar se besan, y sientes envidia, pero es que ellos ni siquiera lo hacen realmente, y seguro que ellos en su casa, con una taza de café en sus frías manos tengan envidia de esa vida que interpretaron, pero que nunca es ni será real. Porque, ¿Existe el amor de verdad? ¿Puede alguien hacerte suyo para siempre o es solo estabilidad?
Porque cuando conoces a una mujer de las que te atraviesa el pecho, y no tapas el hueco, al final, sus hermosas manos blancas abrazarán tu cu corazón, y apretarán hasta que explote y tus ojos se vuelvan mares en medio de una tormenta.
¡Madre mía! Como se nota que no sé lo que es.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Despierte!

A veces, me olvido de como se camina, y hago el idiota con los pies, intentado andar con normalidad y voy cayendo hacia los lados. Está es una de esas veces, por el ancho pasillo blanco, todo parece vacío, mientras intento recordar como suelo caminar.
Todos juntos, cantábamos al unísono, como si juntos formáramos un cuerpo, humano, y cada uno fuese una parte. La canción... la amaba, estar así, aislado del mundo.... era muy tranquilo, es más... era una sensación que sientes como común, pero que nunca experimentaras antes... sin saberlo, solo existe lo que tu quieras.
Tal vez sea eso lo que lo convierte en especial.
Tumbado, en mi cama de flores, cayó mi brazo por fuera como muerto, tal vez sin ganas de levantarse. Pero, me recosté y miré en todas las direcciones a la vez, un brillo blanco estaba nublándolo todo. Me levanté de golpe de la cama.


La vista se nubló y comenzaron a aparecer formas que en un círculo me miraban. Y yo, una parte de lo que forma ese yo más bien, apoyado en la pared de algún sitio de mi cabeza me dijo: "Campeón, te has dormido" Intenté levantarme de golpe, pero no me atreví, pero me miraba con una cara de miedo que no me atreví.


-Fue muy corto, pero movias los labios, ¡y empezamos a pensar que te daba un ataque...!


Solo recuerdo que la cabeza se me puso en otro sentido, y mi mente se llenó del placer de las olas del mar. Es más, no recuerdo cuando me fui. Tal vez, nunca hubiera existido en este mundo, y al llegar, se tejieron miles de recuerdos, que de repente recordamos, y cambian las cosas, completamente.


Ahora, creo que sé lo que es morir, un sueño, ese típico sueño en que pierdes la noción del tiempo, y que ni siquiera sabes que estás ahí, ni que hay vida esperando al otro lado, solo que esta vez no aparece ese niño pequeño con ropas viejas que te dice, vuelve, tú no eres de aquí.
Simplemente, nos queda mucho por saber...mucho...

lunes, 21 de febrero de 2011

212corrientes.

No sé como he podido estar así, ¿Como? ¿Tú lo sabes? Solo sé que ni siquiera vales nada para mí, no eres más que un recuerdo de antes, y aquí he acabado, por rozarte cuando pasas por la calle, envenenando con dulzura, aquí, tirado en el suelo, comiendo con las manos, he roto un plato por cada lágrima que he probocado en vano, pues mientras mis lágrimas mojaron tus zapatos, tu sonreías y movías la cabeza en un gesto fallido de peinarse. Y esque te odio, te odio como no te imaginas, he soñado contigo al lado, mis sueños eran la imagen del mar sobre ti, ¿Como lo haces? ¿Como puedes vivir, rodeado de veneno? No te entiendo, no tienes eso que llaman alma, eso que por tu culpa también he perdido, tal vez porque alguna vez la tuviera, ahora siento como me pudro por dentro, y me gusta, tal vez nos han dicho que un hombre podrido, es escoria, nos asusta, de pequeños apretábamos más la mano y nos acercábamos a nuestras madres cuando nos cruzábamos con uno de ellos. Pero si quiero evolucionar, rechazar el amor, porque puedo llorar cuando nunca se vuelven a besar, cuando él muere a sus pies, ¿Acaso mi alma pide que le riegen? Llámame otra vez infantil, iluso. Pero eres tú la que algún día después de dar un portazo, se apoyará contra la puerta, le dará una patada al armario, y comenzarás a llorar, yo seré quien fabrique un océano con esas lágrimas. Seré yo quien recupere mi alma cuando consiga sumergirme en ese océano imaginario.
Dios, tus días están en la basura, para cogerlos, debería meterme dentro y buscar, algo que siempre critique. Aunque hoy me odie, nunca llegré a odiarme tanto como te odie a ti.
 -¿Algún día me perdonarás?
 -No sé, hay vida después de la muerte?

viernes, 11 de febrero de 2011

Color blanco sobre fondo negro.

Seguramente, estés sentada, en el sillón que proyecta la vista hacia la ventana, observando como las estrellas crean formas extrañas, aunque yo sé, que tú no les haces caso, con los ojos empapados seguramente el rimel manche tus párpados. Con los beatles sonando desde el toca disco de vinillo que crean un ambiente de la tranquilidad del fin, mientras el cigarro que seguramente estés fumando se consume. Recuerdo cuando me dijiste que esa canción, te recuerda el día que volvimos, tú estabas tirada en el callejón, borracha como una cuba, yo aun trabajaba para el "Vasodemadera", y mi jefe me mandó apartarte a otro lado, ya que podías molestar, que decir, que te me echaste encima, y que me vomitaste encima, te dejé en mi cama, donde, a pesar de estar sucia, parecías un lápiz de color blanco pintando sobre fondo negro. Dije volvimos, porque siempre creí en la vida reencarnada, y creo completamente en que antes eramos delfines, por eso nos encanta estar entre los bares emborrachándonos. Siento no poder seguir dándote el desayuno mañana por la mañana, como he hecho cada día desde que te conocí en esta reencarnación, pero, alguien dijo que tener cáncer es como estar encerrado vivo en un ataúd con un teléfono móvil, solo puedes despedirte de la gente mientras te comen la vida poco a poco. Por eso, quiero ser un bicho, para el día preciso, poder comer tu cuerpo poco a poco, como cuando lo hacia con besos para poder besar tus caderas.

miércoles, 19 de enero de 2011

carretera

Pum, pum, pum, marcando un alto ritmo, avanzaba, subiendo la cuesta del bar, llegando a una carretera, no tenía ni idea de adonde podría llevarme aquella calzada, pero que más da, yo soy valiente, me repetía con orgullo. La carretera que parecía no tener fin aun, pronto comenzó a tener casas de colores oscuros a los lados. La música aparcada en mi cabeza ocupaba la mayor parte de mi atención, hasta que la música paró, y un ruido proveniente de muchas gargantas me sobresaltó, pocos sustos son tan fuertes como estos, ¡y menos mal! Los perros, atados intentaban saltar sobre mí, pero solo podían crear impotencia en su cabeza, saltando frente a un alambrado.
Mientras mi cabeza enfriaba, volvía a la serena realidad, la carretera dejó de tener casas a sus lados, y observé más allá, donde ésta entraba en una noche completa, apenas iluminada por las luces de los escasos coches, una parada del autobús, vacía. Aun era temprano, así que me propuse continuar hasta la parada e ignorar el desvío hacia la ciudad.
Fue un poco más tarde, cuando, gritos, esta vez humanos, de júvilo, ansiosos, pusieron mi atención en la subida hacia el monte. Corriendo como cosacos, brincando y riendo, un nutrido grupo de chicos se acercaba hacia mí, llenándome de terror, avancé corriendo más, ya que era imposible una retirada, y pisé, lo que a primera vista parecía una rama, pero que paralizado, comprobé que era una pierna mordida y desgarrada. En cuanto pude, continué corriendo, casi podía sentir los pasos de los caníbales cerca, pero no tenía el valor suficiente como para girar la cabeza, por no decir que cada vez había menos luz.
Algo saltó sobre mí, tirándome al suelo, frente a la parada de autobús, y comencé a llorar, tanto que ni me di cuenta, de que estos personajes extraños habían dejado de gritar, interrumpidos por el sonido de la llegada del autobús.

lunes, 17 de enero de 2011

El río

Sí, tal vez sea un poco macabra esta historia, pero podríamos decir que gozábamos de cierta felicidad, tal vez nuestra ignorancia nos crecía y nos creía superiores y extremadamente intrépitos y astutos, hasta el punto de poder hacer lo que queramos dentro de lo poco anormal evidentemente, la zona del río y la fuente, era nuestro punto de control, herencia de mi padre, que ahora ha dejado esto de controlar el pueblo y fumar los cigarrillos que le comprábamos al viejo Gustavo, en la taberna de la Oliva. Lo que quiero decir, esque seguíamos siendo felices, aun con la presencia en nuestra mente de Federico. Fue el día de fin de curso, y como siempre, hacíamos un combate para distribuirnos las tierras con Pedro y su banda, en el que cada equipo intentaba tirar al rio a los otros, y el último que qudara ganaba. Naturalmente, Pedro y Federico estaban en el mismo equipo. Este año era especial, ya que terminaban 4º de la ESO y ya estudiarían fuera, comenzando, como dice mi madre, a crear su ser adulto. La partida llegaba a su fin, pronto la mayoría estában en el agua, lejos ya, arrastrados por la corriente del río, quedábamos Juan, Federico y yo, que nos avalanzamos sobre nuestro rival, tirándome encima de él, y haciéndole crujir la cabeza y la espalda contra una roca. Llevados por la corriente no pudimos hacer nada por él. Solo al llegar al puentecito de madera, o más bien a la tabla que comunica las orillas, agarrarnos e ir a buscarlo, o por lo menos a intentarlo.


Tal vez la muerte de Federico, del que nadie quiso buscar los restos en el llamado ahora río maldito, o tal vez el paso de los chicos a Bachillerato, hizo que dejáramos de jugar. Pero Pedro no olvidaba, y a menudo me perseguía con su coche por la carretera en medio de mis carreras nocturnas que hacía para no perder la forma. ¿Quién dijo que un año es mucho tiempo?


Con esta información, no debería pareceros raro que ahora me encuentre paralizado, más cerca de lo que me gustaría del coche de Pedro, cerca del río, y de que tal vez de milagro, me aparte para un lado, y caiga al río, mientras observo como el coche, queda del revés colgando del río, atravesado, y comienzo a carcajadas
y comienza a gritar:
 -¡Jódete cabrón, jódete, jódete cabrón! ¡Jóde...
Algo me interrumpió y no me dejó acabar, solo pude observar el suelo, y ver como una mano huesuda me agarraba del tobillo.

martes, 4 de enero de 2011

En el lugar que baña al mundo.

 En el puerto, todos los chiquillos nos despedíamos de ellos con alegría y orgullo, diciendo: "vaya, nuestros padres son guerreros, son... historia"
Y ahora, con la boca abierta, observaba a los muchachos en el puerto, abrazando, llorando, apoyando sus dulces cabezas en los fuertes hombros de sus padres. Tras un fuerte abrazo lleno de cariño, besos con ternura o palabras de cariño, todos de la mano regresaban a sus cálidos hogares. Poco a poco, la desesperación llenaba mi cabeza, y la frustración calentaba a mi cuerpo, una horrible pregunta deseaba salir del sitio más siniestro y recóndito de mi persona, manifestándose como un llanto prolongado "Por favor, te necesito, te necesito, no puedo olvidar tu rostro, no puedo olvidarte, por favor no me hagas esto ahora, perdoname, perdona no recordar tu cara en mis sueños, perdona por recordarte en mis pesadillas, pero hoy quiero ver cómo la luna alumbra tu mirada, y que tus manos sequen mis llorosos ojos."
Tal vez, escuchando mis ruegos,  una sombra alta, esvelta, cabizbaja y undida, apareció en el puerto, con una carta y la vieja caja de tesoros de cuando papá. Corrí, hacia él, llorando, con la vista prácticamente nula, y lo abracé, el abrazo más tierno del mundo, el abrazo más único de mi vida, irrpetible "No vuelvas a decirme adiós papá, nunca digas que me echarás de menos, nunca me vuelvas a abandonar, por favor, por favor, por favor, por favor... nunca desaparezcas de mí, por favor..." dije, una gotas mojaron mi cabeza, alcé la mirada... un rostro desconocido, entre llantos me dijo: "Lo siento muchacho, no soy tu padre".




La carta, era para mi madre, del ejército. La foto era de papá, mamá y yo, cuando cumplí los 4 años, justo antes de su partida, y por detrás tenía escrito: "He llorado, he llorado como un niño, he llorado porque he encontrado mi destino y no está cerca vuestra. Es nuestra única salvación, quiero que recordeis, que allá en el lugar que baña al mundo, el paradero de todos nuestros lamentos y lágrimas, allá donde al fin y al cabo llacen mis memorias, estaré yo, buscando algo más que vuestros llantos." La caja de tesoros contenía una caracola de mar.






¿Por que no puedo dejar de gritarle al mar que le quiero, mientras mi cabeza quiere creer que recibo respuestas a través de la caracola...?

viernes, 24 de diciembre de 2010

Invencibles.

Fue ese día. Segundos antes, estaba yo contemplando la larga carretera, y mi cerebro me decía: "No, él no puede venir, hoy no es el día." pero algo, tal vez negro, tal vez blanco, puede que gris, me recordaba que lo único que quería era que vinieras, la soledad nunca fue amiga. Pero apareciste, en el horizonte, iluminado por los rayos del sol, y tan convencido, como tan bien me gusta.
 -¿Estás seguro... de que quieres hacerlo? Hoy no es el día más adecuado...
 -Sí, era mi hermana...
El silencio de las nubes, de los hierbajos y de las piedras marcaron el ritmo de un abrazo, casi fraternal, lleno de ese extraño y brutalmente potente afecto y entendimiento.
Mientras avanzábamos aplastando toda vida en miniatura, comenzaste a hablar, consiguiendo expulsar ese monstruo extremadamente diabólico, al que algunos llaman remordimiento:
  -Cuando Irene era pequeña y mamá comenzaba a enseñarle a andar, ella un día se calló. Se calló y dijo que nunca más volvería a andar. Tardó meses, no había nadie que consiguiese hacerle cambiar de opinión, siguió a gatas, fue mes y medio después, en navidades, cuando tube que viajar a Barcelona, cuando estaba en el taxi y ella vino, vino corriendo hacia mí, girtándome: "Mira Tony, mírame, soy valiente, como tú, no quiero que te vayas ¡Por favor! ¡Tú eres lo único que me da fuerzas, eres la chispa que prende mi bombilla!" Yo solo pude contestarle: "El valor, es solo una forma de intentar disimular nuestros temores ante los demás, no sientas que ese tiene que ser tu camino. Te quiero pequeña, nunca dejes de crecer."
 -¡Por eso escribió en su diario en la última página: "Nunca he dejado de crecer, olvidé mis miedos, andé sin parar como tú habrías querido".
 -Sí, el diario, fue un regalo que le hice al mes de irme, se suponía que cuando lo completase, me lo enviaría por correo...
 -Pero no le dio tiempo a acabarlo...
 -No, pero haré pagar a los culpables, en ese sitio, el sitio donde  "está escrita la verdad de su mente y de la vida". He seguido leyendo, y creo que sé donde está, cuando cumplió dos añitos, le regalé un avión de guerra de juguete, le llamó Noa.
>Noa murió a los dos días, cuando le calló desde el balcón de casa. Lo enterramos bajo un árbol.
 -¿Cómo sabes que es allí...?
 - "Nunca he dejado de crecer, Olvidé mis miedos, Andé sin parar como tú habrías querido". NOA.




 Cavamos bajo el árbol, y allí, después de dos horas, con los brazos gastados ya, encontramos una vieja caja, con un claro nombre escrito: Tony.
 La caja contenía unas piezas viejas de un avión, con una nota que decía con una hermosa letra cursiva: "Reconstrúyelo, como yo no pude hacer en su tiempo, y recuerda que allí está mi cuerpo, y mi alma. Feliz cumpleaños Tony." Además contenía la última dosis de pastillas de Irene. Nunca pensé que se fuera a rendir aunque le pronosticaran un mes de vida... solo pude decir:
 -Feliz cumpleaños Tony.


Al día siguiente, la casa de los padres de Tony se llenaba de coches, y gente vestida de negro que comentaban la terrible desgracia que debe suponer perder a una hija de 5 años.

martes, 14 de diciembre de 2010

Tonight i want to give you Mars

Nota del autor: Esta historia, es una muy diferente de las demás, no le voy a dar importancia a que pasó antes, lo que pasará después, o simplemente al físico de los personajes, únicamente, a los rasgos psicológicos, ya que marcan el enlace que puede haber entre estas dos personas. Tal vez, escriba más adelante, sobre qué pasó antes, pero por ahora, como ya dije, no le daremos importancia aunque pueda parecer extraño.
 
   -Por favor, por favor, por favor... Despierta,  ¡No! No te vayas, no te vayas. Por favor, por favor. ¿Qué será de ti, sin esos días de mayo, tirados en los campos de avena? ¿Cómo viviré yo sin ti? ¿Puede acaso alguien vivir sin suelo? ¡No permitas que esto supere a todos nuestro años!
 -Ya es tarde, estoy perdiendo mucha sangre... -esbozó una sonrisa.
 -No, cuando éramos pequeños, un día en que tú jugabas con tu avioncito  y yo con mi muñeca, nos perdimos en el campo de trigo del tío Adam. Cuando pensábamos que moriríamos allí, me agarraste de la mano, y me dijiste que por lo menos te alegrabas de morir con tu avión y conmigo para poder estar juntos en el cielo. Cuando me mudé a Italia, pensé que quizás era tarde, pero, te dije la verdad, te dije todo lo que circulaba por mi mente, y por una vez, me sentí limpia, aunque desgraciada por tener que contártelo en una carta. Cuando... -no podía hablar, las lágrimas y la emoción, le formaron un nudo en al garganta- cuando yo volví...
 -Sí, tienes razón, ha merecido la pena, aunque todo acabe aquí...
 -¡No, no! ¡Cuando volví, y nos vimos, en el campo de trigo del tío Adam, me dijiste: "Esta noche quiero regalarte Marte", y me diste el beso más importante de mi vida! ¡Y ahora, soy yo quien te quiere regalar Marte!
Cogió el cuchillo lleno de sangre, y se hizo un corte en el brazo.
 -Toma Diego, ahora soy yo quien te entrega Marte.
Cogió su brazo, e hizo que bebiera de su sangre.

Aviones en el viento

Fue cuando el peso del cansancio arrastraba mi cabeza al suelo, y mis párpados se cerraban como una ostra, cuando, sonó la alarma, era el técnico. Medio dormido, tardé en comprender el mensaje:
   -Señores, tenemos una mala noticia, acabamos de recibir una tan terrible...como inesperada noticia. Estamos siendo víctimas de un ataque terrorista, nuestro tren lleva una bomba, que detonará en 15 minutos... nuestro personal está tratando de encontrar el explosivo, pero es... como buscar una aguja en un pajar. Lo sentimos muchísimo.
 Por un instante, el vagón se llenó de caras asustadas, y ninguna respiración se sintió, hasta que un grito despertó el caos entre la multitud, una mujer de unos aproximados 60 años, y pronto se le siguieron muchachos tal vez universitarios, parados... da igual a lo que se dedicasen, porque aquí acababa todo... Comencé a escribir, pero mi mente estaba en un lugar difuminado para la inspiración, asique, pedí clama:
 -Señores, siento decirles, que no quiero que mi último recuerdo sobre este mundo sea el reflejo de su miedo en el cristal de mi ventanilla. No quiero morir, yo tampoco, tengo muchas cosas pendientes, pero vamos a hacer una cosa. Lo primero que debemos hacer es mantener la calma, por supuesto. A continuación, les voy a entregar unas hojas, para que escriban, aquí las cosas que aún no hicieron, y las personas a las que aun no les dijeron todo lo que hubieran querido. Yo como buen escritor que soy, tenía hojas de sobra.- Ahora deben hacer un avión con él, y lanzarlo por la ventana. (...)


-La gente está feliz, echando sus aviones al viento... y yo, que quise parecer tan frío, lloro, lloro como un cobarde y embustero... quedan cinco minutos, y parece que no encuentran nada, en realidad, están brindando, por su futuro tal vez prometedor, rendidos ya y con la realidad asumida por completo. Y yo, sólo puedo llorar... fin. -tras un silencio, sonó un pitido. Y volvió a pulsar el botón:
 -Este es el contestador de Julia, deja tu mensaje, después lo leeré sin falta.
 - ...Estoy sonriendo ¿Sabes? Quiero pedirte un último favor, todo esto que te he dejando, que espero que escuches, quiero que sea el primer capítulo de mi última y tu primera novela: "Más allá de los ojos de Julia".

domingo, 5 de diciembre de 2010

bolla af kaffi og heartless

Después de la que tal vez por sus circunstacias fue la noche más apasionada de nuestras vidas, me besó en la frente, despertándome de la que podría ser mi última pesadilla, y me dijo: te quiero. Oh sí, palabras cortas llenos de significado, pero yo de ingénua, lo único que pude hacer fue sonreir sin darme cuenta de que unas lágrimas teñidas de despedida surcaban los ojos de James.
 Me desperté poco después, el frío de su ausencia interrumpía mi dulce sueño. Descalza y de alfombra en alfombra, alcancé la cocina, buscando la taza de café que con tanto cariño me preparaba James antes de mi despertar. Y lo único que encontré, fue una nota en el bote de café:
                "Quise viajar en la dirección de tu sonrisa, quise ver el reflejo de mi amor en tus ojos verdes, quise sentir mi mano siguiendo tus curvas como una atracción de feria, quise romper la rutina que tan unida al desastre se encontraba, quise sentir un hogar y el calor de tu aliento en mi nariz, quise viajar en barca al más allá, mientras yo remo y tu recitas a Bequer, quería ver en mis garabatos tu sonrisa...

               Siento de veras no poder estar ahí apretándote la mano, pero pronto comprenderás las razones...
       Pase lo que pase, recuerda esto, te esperaré, aunque sea el perro que siga el olor de tu perfume, el peine que repase tus cabellos, las lágrimas que surquen tus mejillas cuando el vacío se apodere de ti, o aunque sea el primer rayo de sol de tu último día de vida.
       
             

    ¿Sabes?  Es curioso, cuando hacía cosas malas, me decías que no tenía corazón, y ahora que estoy a punto de hacer algo bueno en mi vida, será cuando de verdad no lo tenga.
              
Te tomo la palabra con eso que decías de: "Te quiero, aunque no tengas corazón"



                 Para Sally, del hombre que encontró el fin del mar en la mirada de una muchacha."




 Grité, grité tu nombre, entre sollozos, destrocé todo lo que pude, mientras mi mente intetnaba asimilar lo ocurrido, sin dar crédito, saltó el contestador, teníamos un mensaje nuevo:
   -Sally, ¡Muy buenas noticias, hemos encontrado un donante! La ambulancia va en camino, escucha esto pronto ¿me oyes?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los prismáticos.

 Ya no lo aguanto más, no puedo seguir ignorándolo.
 Hacía tiempo, que el perturbado de las gafas de aviador y bigote de morsa salé a las 7.30 del jardín de la casa amarillo chillón, allá donde se definen los últimos márgenes de la zona de caza, lugar con tan buenos amaneceres desayuno cada día, justo fue en uno de esos momentos de mi vida que dedico a otear el horizonte, cuando vi al perturbado con el cachorro de los Cochón colgado de sus brazos muerto, fue ese día, el día en que comencé a encerrarme en mi cuarto, mientras sigo todos los pasos del muy desgraciado con los prismáticos que me regaló el tío Pedro, cuando comencé las terapias con Úrsula (mi psicóloga, de la que ya hablaré en otra ocasión) según me dijo él, para comprender la fina diferencia entre lo ficticio y lo real, y cruzar esa fina linea. A la vez que comprobaba que mi investigación era cierta, comenzaba a pegar apuntes sobre sus movimientos en la puerta, anotando movimientos, sensaciones, horas, segundos, minutos, ya que su vida era extremádamente monótona.
 Cuando la investigación estaba concluyendo, para poder informar a la policía, desaparecieron todos mis apuntes de la puerta. Creándome una angustiosa sensación de vacío, y por si fuera poco, el perturbado ya no aparece por ningún sitio, hasta hoy. Mientras con los prismáticos buscaba una pista, lo encontré, con su mirada puesta...en mí. Ya no lo aguanto más, no puedo seguir ignorándolo, la policía no me creerá, carezco de pruebas concluyentes, mi privilegiada mente de doce años comenzó a divagar, y pronto encontré una rápida solución, el hombre no conoce el pueblo, ya que es recién llegado, por eso ahora me encuentro en medio de una persecución, ya que su pobre mente, tan estrictamente cerrada a lo excesivamente diabólico, no dudaría en perseguirme, viendo la escena como una clara oportunidad de concluir con su asunto.
Reconozco, que hay la mínima posibilidad, de que con los nervios amontonados en mi cabeza, haya perdido un poco la orientación, encontrándome al lado de un río... con dos caminos diferentes, con ambos tan difuso destino para el narrador. Tal vez un milagro, tal vez el azar, quiso salvarme, cuando un ciervo, de los que pocos cazadores tienen oportunidades de ver. El animal, continuó el camino a una velocidad ciertamente asombrosa, mientras yo, petrificado, permanecí en el medio del regato, con los tobillos mojados, cuando, un sonido seco y monstruoso para mi destino, fue producido por un arma de fuego, creando, una mezcla rojiza pálida en el musgo que cubría las piedras que marcaban las extensiones del agua, y una distorsión en mi realidad.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La vecina.

El frío congelaba mis manos y cortaba mis labios, estaba deseando entrar en casa, cuando mientras cogía la llave en el bolso, pisé algo, era...un pie desnudo, grité, los pelos se me pusieron de punta, pero, en seguida reconocí a Lourdes, la vecina de la casa de color pastel que estaba en alquiler, alquiler que ya estaba a punto de acabar, le quedaban aproximadamente uno o dos días.
-¡Qué susto me acabas de dar! ¿Qué haces desnuda? ¿Te has vuelto loca? Entra, y me lo explicas todo!
Con cierta torpeza, abrí la puerta, y la dejé pasar, cerrándola, para que no entrase frío.
-¿Que te ha pasado? ¿Y todas esas heridas? ¿Y tu ropa?
-Verás, hace tiempo que... mi hijo, el mayor... me maltrata...
-¿El pequeño Samuel?- dije, asombrada, mi congelado cerebro no daba crédito a lo que oía.
-Me echa la culpa por tener que mudarnos cada cierto tiempo- cosa que era verdad, ya que no paraba en un sitio más de dos meses, además siempre que tenía ocasión, le enseñaba fotos con antiguos vecinos, con los que al igual que con los de aquí, se había ganado muchas confianza y ternura.- Comenzó con insultos, amenazas, poco después se unió Pedro... me echaban la culpa de la muerte de Juan... pero pronto, comenzaron a golpearme.
-Dios mío... es... horrible... Vete a mi armario y coge lo que quieras, seguro que tienes frío... -dijo contemplando pensativa su desnudo cuerpo.
Mientras Lourdes buscaba un vestido que le quedara bien, yo intentaba asimilar toda la información tan nueva y sorprendente, observando una botella de leche con la mirada perdida. Y en ese momento, sonó el teléfono.
-¿Quien?
-Señora Viñas, soy Samuel...
-¿Samuel...? ¡Com..! -justo en el momento que comenzaría a reprocharle la paupérrima situación de mi amiga y vecina, me interrumpió, con una voz llevada hasta el extremo del nerviosismo.
-¡Escúcheme! Tenga cuidado, si mi madre va a su casa, bajo ninguna circunstancia le abra la puerta, usted... ¡Usted es la siguiente! -En un intento de girar la cabeza, anonadada, la manga de mi chaqueta malva, mi chaqueta preferida, me agarró por el cuello, mientras sentía como me fallaba la respiración, y exhalaba mi último aliento.


Al día siguiente, mientras el cartero dejaba las cartas en el número 3 de la calle Miércoles, del número 5, salía un paquete de carne para los pobres, entre cajas de mudanza.

domingo, 28 de noviembre de 2010

el 248017

Sí, soy yo, no hace falta que preguntéis tantos a la vez... he vuelto, he vuelto a mi tierra, pero no, esta no es mi tierra. ¿Dónde se esconden su colores? ¿Dónde han guardado los secretos de cada grano de arena del suelo? Todo ha cambiado, las calles ya no son de arena, el cemento crea aceras y la carretera forma una linea hacia el infinito. Mi casa, nuestro descampado... ¿Dónde estoy? ¿Dónde estoy? ¿Dónde...?
Después de diez años a pan y arroz, con una única identidad un número de seis cifras, he descubierto que la paz nunca volverá... tal vez porque tu tampoco.
Solo hay algo que el hombre no puede destrozar para siempre, y allí lo podía observar, el río de los Caidos, que conecta más alante con un afluente del Miño. Río, que me atormenta en sueños, que atormenta mi memoria, a la otra orilla, una muchacha pelirroja, hermosa hasta en la punta de sus delicados dedos, llena de sangre junto a un hombre con el pelo rizado y negro, con barbilla, que me sonríe, una sonrisa que abarca toda la maldad que puede haber para destrozar a una muchacha llena de inocencia. Mi instinto, mi adrenalina, mi estupidez, me dió el valor suficiente para saltar hacia la otra orilla, mientras el descerebrado limpiaba su cuchillo en el vestido de la niña. Cuando llegué a la orilla, él se giró hacia mí, y el miedo se apoderó de mi cuerpo, y comencé a llorar, y... gritó, gritó, tirando el cuchillo, mientras un brote de sangre que nacía de un cuchillo viajaba por su pecho.
Cuanto me habría gustado ser aquel chico y no yo, el que perdió de vista a su hermana y no llegó a tiempo a salvarla..

domingo, 21 de noviembre de 2010

altid dø for dig

Todos juntos, mientras veíamos como el mar intentaba abrazar nuestra barca y llevarnos, nos prometimos que nada ni nadie nos pararía,que seríamos invencibles. Sombras en el nublado horizonte, alimentaron nuestros nervios. Cantamos, cantamos para calmar nuestras inquietudes, cantamos nuestra canción, percibiendo como la energía del otro mundo circula en nuestra sangre, llenándonos de maravilla y dicha.
 Pisamos tierra, mientras nuestras cuerdas vocales seguían produciendo la fuente de nuestra motivación. Nos separamos corriendo, la playa pronto se convirtió en un lugar lleno de espíritus que cantaban por todas partes. Podía apreciar figuras, multitud de figuras, algunas caían, otras seguían buscándonos con la mirada. La canción llegaba a su fin, y aumentando el tono de voz, corrimos, como nunca habíamos corrido, hacia ellos. Dos balas atravesaron mi cuerpo, pero seguí cantando tirado en el suelo hasta mi final.
 Jason, nuestro hombre más joven, desde la barca, apretó el detonador.


  A la mañana siguiente, un hombre con pelo canoso y uniforme verde botella, observaba a sus soldados sin vida bañados en sesos y arena granate, y a un hombre joven en el medio, que reía inmerso en su locura.