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miércoles, 19 de enero de 2011

carretera

Pum, pum, pum, marcando un alto ritmo, avanzaba, subiendo la cuesta del bar, llegando a una carretera, no tenía ni idea de adonde podría llevarme aquella calzada, pero que más da, yo soy valiente, me repetía con orgullo. La carretera que parecía no tener fin aun, pronto comenzó a tener casas de colores oscuros a los lados. La música aparcada en mi cabeza ocupaba la mayor parte de mi atención, hasta que la música paró, y un ruido proveniente de muchas gargantas me sobresaltó, pocos sustos son tan fuertes como estos, ¡y menos mal! Los perros, atados intentaban saltar sobre mí, pero solo podían crear impotencia en su cabeza, saltando frente a un alambrado.
Mientras mi cabeza enfriaba, volvía a la serena realidad, la carretera dejó de tener casas a sus lados, y observé más allá, donde ésta entraba en una noche completa, apenas iluminada por las luces de los escasos coches, una parada del autobús, vacía. Aun era temprano, así que me propuse continuar hasta la parada e ignorar el desvío hacia la ciudad.
Fue un poco más tarde, cuando, gritos, esta vez humanos, de júvilo, ansiosos, pusieron mi atención en la subida hacia el monte. Corriendo como cosacos, brincando y riendo, un nutrido grupo de chicos se acercaba hacia mí, llenándome de terror, avancé corriendo más, ya que era imposible una retirada, y pisé, lo que a primera vista parecía una rama, pero que paralizado, comprobé que era una pierna mordida y desgarrada. En cuanto pude, continué corriendo, casi podía sentir los pasos de los caníbales cerca, pero no tenía el valor suficiente como para girar la cabeza, por no decir que cada vez había menos luz.
Algo saltó sobre mí, tirándome al suelo, frente a la parada de autobús, y comencé a llorar, tanto que ni me di cuenta, de que estos personajes extraños habían dejado de gritar, interrumpidos por el sonido de la llegada del autobús.

lunes, 17 de enero de 2011

El río

Sí, tal vez sea un poco macabra esta historia, pero podríamos decir que gozábamos de cierta felicidad, tal vez nuestra ignorancia nos crecía y nos creía superiores y extremadamente intrépitos y astutos, hasta el punto de poder hacer lo que queramos dentro de lo poco anormal evidentemente, la zona del río y la fuente, era nuestro punto de control, herencia de mi padre, que ahora ha dejado esto de controlar el pueblo y fumar los cigarrillos que le comprábamos al viejo Gustavo, en la taberna de la Oliva. Lo que quiero decir, esque seguíamos siendo felices, aun con la presencia en nuestra mente de Federico. Fue el día de fin de curso, y como siempre, hacíamos un combate para distribuirnos las tierras con Pedro y su banda, en el que cada equipo intentaba tirar al rio a los otros, y el último que qudara ganaba. Naturalmente, Pedro y Federico estaban en el mismo equipo. Este año era especial, ya que terminaban 4º de la ESO y ya estudiarían fuera, comenzando, como dice mi madre, a crear su ser adulto. La partida llegaba a su fin, pronto la mayoría estában en el agua, lejos ya, arrastrados por la corriente del río, quedábamos Juan, Federico y yo, que nos avalanzamos sobre nuestro rival, tirándome encima de él, y haciéndole crujir la cabeza y la espalda contra una roca. Llevados por la corriente no pudimos hacer nada por él. Solo al llegar al puentecito de madera, o más bien a la tabla que comunica las orillas, agarrarnos e ir a buscarlo, o por lo menos a intentarlo.


Tal vez la muerte de Federico, del que nadie quiso buscar los restos en el llamado ahora río maldito, o tal vez el paso de los chicos a Bachillerato, hizo que dejáramos de jugar. Pero Pedro no olvidaba, y a menudo me perseguía con su coche por la carretera en medio de mis carreras nocturnas que hacía para no perder la forma. ¿Quién dijo que un año es mucho tiempo?


Con esta información, no debería pareceros raro que ahora me encuentre paralizado, más cerca de lo que me gustaría del coche de Pedro, cerca del río, y de que tal vez de milagro, me aparte para un lado, y caiga al río, mientras observo como el coche, queda del revés colgando del río, atravesado, y comienzo a carcajadas
y comienza a gritar:
 -¡Jódete cabrón, jódete, jódete cabrón! ¡Jóde...
Algo me interrumpió y no me dejó acabar, solo pude observar el suelo, y ver como una mano huesuda me agarraba del tobillo.

martes, 4 de enero de 2011

En el lugar que baña al mundo.

 En el puerto, todos los chiquillos nos despedíamos de ellos con alegría y orgullo, diciendo: "vaya, nuestros padres son guerreros, son... historia"
Y ahora, con la boca abierta, observaba a los muchachos en el puerto, abrazando, llorando, apoyando sus dulces cabezas en los fuertes hombros de sus padres. Tras un fuerte abrazo lleno de cariño, besos con ternura o palabras de cariño, todos de la mano regresaban a sus cálidos hogares. Poco a poco, la desesperación llenaba mi cabeza, y la frustración calentaba a mi cuerpo, una horrible pregunta deseaba salir del sitio más siniestro y recóndito de mi persona, manifestándose como un llanto prolongado "Por favor, te necesito, te necesito, no puedo olvidar tu rostro, no puedo olvidarte, por favor no me hagas esto ahora, perdoname, perdona no recordar tu cara en mis sueños, perdona por recordarte en mis pesadillas, pero hoy quiero ver cómo la luna alumbra tu mirada, y que tus manos sequen mis llorosos ojos."
Tal vez, escuchando mis ruegos,  una sombra alta, esvelta, cabizbaja y undida, apareció en el puerto, con una carta y la vieja caja de tesoros de cuando papá. Corrí, hacia él, llorando, con la vista prácticamente nula, y lo abracé, el abrazo más tierno del mundo, el abrazo más único de mi vida, irrpetible "No vuelvas a decirme adiós papá, nunca digas que me echarás de menos, nunca me vuelvas a abandonar, por favor, por favor, por favor, por favor... nunca desaparezcas de mí, por favor..." dije, una gotas mojaron mi cabeza, alcé la mirada... un rostro desconocido, entre llantos me dijo: "Lo siento muchacho, no soy tu padre".




La carta, era para mi madre, del ejército. La foto era de papá, mamá y yo, cuando cumplí los 4 años, justo antes de su partida, y por detrás tenía escrito: "He llorado, he llorado como un niño, he llorado porque he encontrado mi destino y no está cerca vuestra. Es nuestra única salvación, quiero que recordeis, que allá en el lugar que baña al mundo, el paradero de todos nuestros lamentos y lágrimas, allá donde al fin y al cabo llacen mis memorias, estaré yo, buscando algo más que vuestros llantos." La caja de tesoros contenía una caracola de mar.






¿Por que no puedo dejar de gritarle al mar que le quiero, mientras mi cabeza quiere creer que recibo respuestas a través de la caracola...?

viernes, 24 de diciembre de 2010

Invencibles.

Fue ese día. Segundos antes, estaba yo contemplando la larga carretera, y mi cerebro me decía: "No, él no puede venir, hoy no es el día." pero algo, tal vez negro, tal vez blanco, puede que gris, me recordaba que lo único que quería era que vinieras, la soledad nunca fue amiga. Pero apareciste, en el horizonte, iluminado por los rayos del sol, y tan convencido, como tan bien me gusta.
 -¿Estás seguro... de que quieres hacerlo? Hoy no es el día más adecuado...
 -Sí, era mi hermana...
El silencio de las nubes, de los hierbajos y de las piedras marcaron el ritmo de un abrazo, casi fraternal, lleno de ese extraño y brutalmente potente afecto y entendimiento.
Mientras avanzábamos aplastando toda vida en miniatura, comenzaste a hablar, consiguiendo expulsar ese monstruo extremadamente diabólico, al que algunos llaman remordimiento:
  -Cuando Irene era pequeña y mamá comenzaba a enseñarle a andar, ella un día se calló. Se calló y dijo que nunca más volvería a andar. Tardó meses, no había nadie que consiguiese hacerle cambiar de opinión, siguió a gatas, fue mes y medio después, en navidades, cuando tube que viajar a Barcelona, cuando estaba en el taxi y ella vino, vino corriendo hacia mí, girtándome: "Mira Tony, mírame, soy valiente, como tú, no quiero que te vayas ¡Por favor! ¡Tú eres lo único que me da fuerzas, eres la chispa que prende mi bombilla!" Yo solo pude contestarle: "El valor, es solo una forma de intentar disimular nuestros temores ante los demás, no sientas que ese tiene que ser tu camino. Te quiero pequeña, nunca dejes de crecer."
 -¡Por eso escribió en su diario en la última página: "Nunca he dejado de crecer, olvidé mis miedos, andé sin parar como tú habrías querido".
 -Sí, el diario, fue un regalo que le hice al mes de irme, se suponía que cuando lo completase, me lo enviaría por correo...
 -Pero no le dio tiempo a acabarlo...
 -No, pero haré pagar a los culpables, en ese sitio, el sitio donde  "está escrita la verdad de su mente y de la vida". He seguido leyendo, y creo que sé donde está, cuando cumplió dos añitos, le regalé un avión de guerra de juguete, le llamó Noa.
>Noa murió a los dos días, cuando le calló desde el balcón de casa. Lo enterramos bajo un árbol.
 -¿Cómo sabes que es allí...?
 - "Nunca he dejado de crecer, Olvidé mis miedos, Andé sin parar como tú habrías querido". NOA.




 Cavamos bajo el árbol, y allí, después de dos horas, con los brazos gastados ya, encontramos una vieja caja, con un claro nombre escrito: Tony.
 La caja contenía unas piezas viejas de un avión, con una nota que decía con una hermosa letra cursiva: "Reconstrúyelo, como yo no pude hacer en su tiempo, y recuerda que allí está mi cuerpo, y mi alma. Feliz cumpleaños Tony." Además contenía la última dosis de pastillas de Irene. Nunca pensé que se fuera a rendir aunque le pronosticaran un mes de vida... solo pude decir:
 -Feliz cumpleaños Tony.


Al día siguiente, la casa de los padres de Tony se llenaba de coches, y gente vestida de negro que comentaban la terrible desgracia que debe suponer perder a una hija de 5 años.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Palabras de agarimo.

-Como puidemos acabar así?
Silencio.
-Por que o fixeches? Nós eramos felices, tiñamos todo o que se nos antoxaba! Todo! Non lembras o día en que eu perseguínte, asustácheste e comezaches a correr? Entón, eu collinte, e... biqueite, biqueite como nunca o fixera... inda que de primeriras pensaches que era un dexenerado, logo sentiches a miña calor. Entón, díxente que te quería, e ti... chamáchesme louco, e logo volvímonos bicar. Cada día, no carreriro que dá a túa casa, víamonos e bicábamonos, e poco a pouco utilizábamos máis palabras de agarimo, os nosos corpos xuntábanse, fácianse un cada día, e choraban cando se afastaban. O teu sorriso a comezos do día facíame ledo... Por que? Sempre costábache concentrarte, e a miúdo vías cousas que a min non me daba tempo a ver, tamén custábache expresar os teus sentimentos hacia min, pero nunca puidera imaxinar que pasaría esto. Foi no inverno, cando o meu fillo non me deixaba saír, e estiben dous meses sen poder verte. Foi nas campaadas de fin de ano, cando dixen que ía fumar o derradeiro cigarro do ano, e fuxín cara a túa casa, e encontreite, tirada no carreiro, chorando. Chamei por ti, pero ti seguías no chan tirada mentres chorabas: "Carme, Que fas hai tirada?" "Axúdeme por favor, busco a alguén... non lembro o seu nome, nin como era, so recordo que... estaba louco" Sentín como unha punzada atacaba ao meu corazón, e perdía toda conexión coa realidade.
Bágoas.
-Por que? Porque non me dixeches o que acontecía? Por que?
Máis bágoas.
-O teu corpo foise coas túas lembranzas, o meu baise xunto co teu, porque o noso amor verdadeiro estará baixo terra, para o aire poder levar con el palabras de agarimo.


Cada noite, meu neto pídeme que lle conte un conto, collo un, e facendo que leo, contolle a historia de Palabras de Agarimo.
El sorí e consegue dormir, pero non sabe o duro que é a demencia senil, nin o duro que é ter que enterrar a teu pai vivo, xunto ao amor da súa vida.

martes, 14 de diciembre de 2010

Tonight i want to give you Mars

Nota del autor: Esta historia, es una muy diferente de las demás, no le voy a dar importancia a que pasó antes, lo que pasará después, o simplemente al físico de los personajes, únicamente, a los rasgos psicológicos, ya que marcan el enlace que puede haber entre estas dos personas. Tal vez, escriba más adelante, sobre qué pasó antes, pero por ahora, como ya dije, no le daremos importancia aunque pueda parecer extraño.
 
   -Por favor, por favor, por favor... Despierta,  ¡No! No te vayas, no te vayas. Por favor, por favor. ¿Qué será de ti, sin esos días de mayo, tirados en los campos de avena? ¿Cómo viviré yo sin ti? ¿Puede acaso alguien vivir sin suelo? ¡No permitas que esto supere a todos nuestro años!
 -Ya es tarde, estoy perdiendo mucha sangre... -esbozó una sonrisa.
 -No, cuando éramos pequeños, un día en que tú jugabas con tu avioncito  y yo con mi muñeca, nos perdimos en el campo de trigo del tío Adam. Cuando pensábamos que moriríamos allí, me agarraste de la mano, y me dijiste que por lo menos te alegrabas de morir con tu avión y conmigo para poder estar juntos en el cielo. Cuando me mudé a Italia, pensé que quizás era tarde, pero, te dije la verdad, te dije todo lo que circulaba por mi mente, y por una vez, me sentí limpia, aunque desgraciada por tener que contártelo en una carta. Cuando... -no podía hablar, las lágrimas y la emoción, le formaron un nudo en al garganta- cuando yo volví...
 -Sí, tienes razón, ha merecido la pena, aunque todo acabe aquí...
 -¡No, no! ¡Cuando volví, y nos vimos, en el campo de trigo del tío Adam, me dijiste: "Esta noche quiero regalarte Marte", y me diste el beso más importante de mi vida! ¡Y ahora, soy yo quien te quiere regalar Marte!
Cogió el cuchillo lleno de sangre, y se hizo un corte en el brazo.
 -Toma Diego, ahora soy yo quien te entrega Marte.
Cogió su brazo, e hizo que bebiera de su sangre.

Aviones en el viento

Fue cuando el peso del cansancio arrastraba mi cabeza al suelo, y mis párpados se cerraban como una ostra, cuando, sonó la alarma, era el técnico. Medio dormido, tardé en comprender el mensaje:
   -Señores, tenemos una mala noticia, acabamos de recibir una tan terrible...como inesperada noticia. Estamos siendo víctimas de un ataque terrorista, nuestro tren lleva una bomba, que detonará en 15 minutos... nuestro personal está tratando de encontrar el explosivo, pero es... como buscar una aguja en un pajar. Lo sentimos muchísimo.
 Por un instante, el vagón se llenó de caras asustadas, y ninguna respiración se sintió, hasta que un grito despertó el caos entre la multitud, una mujer de unos aproximados 60 años, y pronto se le siguieron muchachos tal vez universitarios, parados... da igual a lo que se dedicasen, porque aquí acababa todo... Comencé a escribir, pero mi mente estaba en un lugar difuminado para la inspiración, asique, pedí clama:
 -Señores, siento decirles, que no quiero que mi último recuerdo sobre este mundo sea el reflejo de su miedo en el cristal de mi ventanilla. No quiero morir, yo tampoco, tengo muchas cosas pendientes, pero vamos a hacer una cosa. Lo primero que debemos hacer es mantener la calma, por supuesto. A continuación, les voy a entregar unas hojas, para que escriban, aquí las cosas que aún no hicieron, y las personas a las que aun no les dijeron todo lo que hubieran querido. Yo como buen escritor que soy, tenía hojas de sobra.- Ahora deben hacer un avión con él, y lanzarlo por la ventana. (...)


-La gente está feliz, echando sus aviones al viento... y yo, que quise parecer tan frío, lloro, lloro como un cobarde y embustero... quedan cinco minutos, y parece que no encuentran nada, en realidad, están brindando, por su futuro tal vez prometedor, rendidos ya y con la realidad asumida por completo. Y yo, sólo puedo llorar... fin. -tras un silencio, sonó un pitido. Y volvió a pulsar el botón:
 -Este es el contestador de Julia, deja tu mensaje, después lo leeré sin falta.
 - ...Estoy sonriendo ¿Sabes? Quiero pedirte un último favor, todo esto que te he dejando, que espero que escuches, quiero que sea el primer capítulo de mi última y tu primera novela: "Más allá de los ojos de Julia".

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ne Hug Ta Jaktc

Comecei a recoller todo con présa, quedaban 15 minutos, e a casa estaba a medio recoller. Non puiden aturar máis o sono, tumbeime na cama e por unha vez, conseguín dormir tranquila, sen que unha contusión, quen sabe, se de unha das súas botellas de cervexa, ou a antiga cadeira de Sara, me espertase, acompañada dunha chea de maldicións hacia min. De súpeto, abriuse a porta.
  -Pero que...! Xorda de merda! Que é isto? Tes a casa chea de merda! -retrocedín pocou a pouco, ata que acabei nun curruncho- Que pensas, que son parvo? Eh! É iso o que pensas? Eh! Non te fagas a parva! Advertincho! Agora vas ver -Colleu o espello da parede, co que se arranxaba Sara, e bateuno contra mín. Cain ó chan, e chea de cortes olleime, feita unha merda, en anacos de espello, cheos de sangue.- Sabíao, eres unha merda, chego do bar cansado, despois dunha tarde procurando un traballo, e logo non podo atopar a casa recollida e unha muller disposta a facer o que eu queira. Xa nin teño ganas de xogar ao golf mañá! Pero estrear o pao vouno estrear. -colleuno, e deume con el no peito. Os meus dentes tingíronse de sangue, e tumbeime no chan. As miñas bágoas nublaban a miña mirada, tinguidas de odio e noxo -sabía que meu pai tiña razón, só vales para votar un, e agora, co conto de que estas preñada, nin iso, toma puta, toma! -comezou a darme patadas- Puta inútil de merda! Se  non fora polo gorda que estás, tirábache ao lixo, porca, lábate! E a túa amiguiña, a Ánxela esa, xa che contaría como berrou onte na cama verdade? Por que pasas o día enteiro con ela e non te dedicas ao que debes, total para que non te conte a verdade! -xa non aturaba máis, incorporeime e comecei a escribir no meu caderno- Si, iso éo único que sabes, escribir nese caderno tan noxento. E miña nai dicía que tiñas cartos e que sería boa idea o noso! O único que me deches foron dous fillos, todo disgustos...! -un son que proviña de fóra interrompeuno- E quen andará ahí? asómase á fiestra e ven alporizado cara mín- Que fixeches proca de merda! A quen chamaches? -e leu o caderno: "Non son parva, son máis lista que ti, quitáchesme a vida, quitáchesme un fillo, destrues ao noso triste futuro, pero non conseguirás arruinarme, mira cara á boneca de Sara e sorrí ao paxaro.

domingo, 5 de diciembre de 2010

bolla af kaffi og heartless

Después de la que tal vez por sus circunstacias fue la noche más apasionada de nuestras vidas, me besó en la frente, despertándome de la que podría ser mi última pesadilla, y me dijo: te quiero. Oh sí, palabras cortas llenos de significado, pero yo de ingénua, lo único que pude hacer fue sonreir sin darme cuenta de que unas lágrimas teñidas de despedida surcaban los ojos de James.
 Me desperté poco después, el frío de su ausencia interrumpía mi dulce sueño. Descalza y de alfombra en alfombra, alcancé la cocina, buscando la taza de café que con tanto cariño me preparaba James antes de mi despertar. Y lo único que encontré, fue una nota en el bote de café:
                "Quise viajar en la dirección de tu sonrisa, quise ver el reflejo de mi amor en tus ojos verdes, quise sentir mi mano siguiendo tus curvas como una atracción de feria, quise romper la rutina que tan unida al desastre se encontraba, quise sentir un hogar y el calor de tu aliento en mi nariz, quise viajar en barca al más allá, mientras yo remo y tu recitas a Bequer, quería ver en mis garabatos tu sonrisa...

               Siento de veras no poder estar ahí apretándote la mano, pero pronto comprenderás las razones...
       Pase lo que pase, recuerda esto, te esperaré, aunque sea el perro que siga el olor de tu perfume, el peine que repase tus cabellos, las lágrimas que surquen tus mejillas cuando el vacío se apodere de ti, o aunque sea el primer rayo de sol de tu último día de vida.
       
             

    ¿Sabes?  Es curioso, cuando hacía cosas malas, me decías que no tenía corazón, y ahora que estoy a punto de hacer algo bueno en mi vida, será cuando de verdad no lo tenga.
              
Te tomo la palabra con eso que decías de: "Te quiero, aunque no tengas corazón"



                 Para Sally, del hombre que encontró el fin del mar en la mirada de una muchacha."




 Grité, grité tu nombre, entre sollozos, destrocé todo lo que pude, mientras mi mente intetnaba asimilar lo ocurrido, sin dar crédito, saltó el contestador, teníamos un mensaje nuevo:
   -Sally, ¡Muy buenas noticias, hemos encontrado un donante! La ambulancia va en camino, escucha esto pronto ¿me oyes?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los prismáticos.

 Ya no lo aguanto más, no puedo seguir ignorándolo.
 Hacía tiempo, que el perturbado de las gafas de aviador y bigote de morsa salé a las 7.30 del jardín de la casa amarillo chillón, allá donde se definen los últimos márgenes de la zona de caza, lugar con tan buenos amaneceres desayuno cada día, justo fue en uno de esos momentos de mi vida que dedico a otear el horizonte, cuando vi al perturbado con el cachorro de los Cochón colgado de sus brazos muerto, fue ese día, el día en que comencé a encerrarme en mi cuarto, mientras sigo todos los pasos del muy desgraciado con los prismáticos que me regaló el tío Pedro, cuando comencé las terapias con Úrsula (mi psicóloga, de la que ya hablaré en otra ocasión) según me dijo él, para comprender la fina diferencia entre lo ficticio y lo real, y cruzar esa fina linea. A la vez que comprobaba que mi investigación era cierta, comenzaba a pegar apuntes sobre sus movimientos en la puerta, anotando movimientos, sensaciones, horas, segundos, minutos, ya que su vida era extremádamente monótona.
 Cuando la investigación estaba concluyendo, para poder informar a la policía, desaparecieron todos mis apuntes de la puerta. Creándome una angustiosa sensación de vacío, y por si fuera poco, el perturbado ya no aparece por ningún sitio, hasta hoy. Mientras con los prismáticos buscaba una pista, lo encontré, con su mirada puesta...en mí. Ya no lo aguanto más, no puedo seguir ignorándolo, la policía no me creerá, carezco de pruebas concluyentes, mi privilegiada mente de doce años comenzó a divagar, y pronto encontré una rápida solución, el hombre no conoce el pueblo, ya que es recién llegado, por eso ahora me encuentro en medio de una persecución, ya que su pobre mente, tan estrictamente cerrada a lo excesivamente diabólico, no dudaría en perseguirme, viendo la escena como una clara oportunidad de concluir con su asunto.
Reconozco, que hay la mínima posibilidad, de que con los nervios amontonados en mi cabeza, haya perdido un poco la orientación, encontrándome al lado de un río... con dos caminos diferentes, con ambos tan difuso destino para el narrador. Tal vez un milagro, tal vez el azar, quiso salvarme, cuando un ciervo, de los que pocos cazadores tienen oportunidades de ver. El animal, continuó el camino a una velocidad ciertamente asombrosa, mientras yo, petrificado, permanecí en el medio del regato, con los tobillos mojados, cuando, un sonido seco y monstruoso para mi destino, fue producido por un arma de fuego, creando, una mezcla rojiza pálida en el musgo que cubría las piedras que marcaban las extensiones del agua, y una distorsión en mi realidad.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La vecina.

El frío congelaba mis manos y cortaba mis labios, estaba deseando entrar en casa, cuando mientras cogía la llave en el bolso, pisé algo, era...un pie desnudo, grité, los pelos se me pusieron de punta, pero, en seguida reconocí a Lourdes, la vecina de la casa de color pastel que estaba en alquiler, alquiler que ya estaba a punto de acabar, le quedaban aproximadamente uno o dos días.
-¡Qué susto me acabas de dar! ¿Qué haces desnuda? ¿Te has vuelto loca? Entra, y me lo explicas todo!
Con cierta torpeza, abrí la puerta, y la dejé pasar, cerrándola, para que no entrase frío.
-¿Que te ha pasado? ¿Y todas esas heridas? ¿Y tu ropa?
-Verás, hace tiempo que... mi hijo, el mayor... me maltrata...
-¿El pequeño Samuel?- dije, asombrada, mi congelado cerebro no daba crédito a lo que oía.
-Me echa la culpa por tener que mudarnos cada cierto tiempo- cosa que era verdad, ya que no paraba en un sitio más de dos meses, además siempre que tenía ocasión, le enseñaba fotos con antiguos vecinos, con los que al igual que con los de aquí, se había ganado muchas confianza y ternura.- Comenzó con insultos, amenazas, poco después se unió Pedro... me echaban la culpa de la muerte de Juan... pero pronto, comenzaron a golpearme.
-Dios mío... es... horrible... Vete a mi armario y coge lo que quieras, seguro que tienes frío... -dijo contemplando pensativa su desnudo cuerpo.
Mientras Lourdes buscaba un vestido que le quedara bien, yo intentaba asimilar toda la información tan nueva y sorprendente, observando una botella de leche con la mirada perdida. Y en ese momento, sonó el teléfono.
-¿Quien?
-Señora Viñas, soy Samuel...
-¿Samuel...? ¡Com..! -justo en el momento que comenzaría a reprocharle la paupérrima situación de mi amiga y vecina, me interrumpió, con una voz llevada hasta el extremo del nerviosismo.
-¡Escúcheme! Tenga cuidado, si mi madre va a su casa, bajo ninguna circunstancia le abra la puerta, usted... ¡Usted es la siguiente! -En un intento de girar la cabeza, anonadada, la manga de mi chaqueta malva, mi chaqueta preferida, me agarró por el cuello, mientras sentía como me fallaba la respiración, y exhalaba mi último aliento.


Al día siguiente, mientras el cartero dejaba las cartas en el número 3 de la calle Miércoles, del número 5, salía un paquete de carne para los pobres, entre cajas de mudanza.

domingo, 28 de noviembre de 2010

el 248017

Sí, soy yo, no hace falta que preguntéis tantos a la vez... he vuelto, he vuelto a mi tierra, pero no, esta no es mi tierra. ¿Dónde se esconden su colores? ¿Dónde han guardado los secretos de cada grano de arena del suelo? Todo ha cambiado, las calles ya no son de arena, el cemento crea aceras y la carretera forma una linea hacia el infinito. Mi casa, nuestro descampado... ¿Dónde estoy? ¿Dónde estoy? ¿Dónde...?
Después de diez años a pan y arroz, con una única identidad un número de seis cifras, he descubierto que la paz nunca volverá... tal vez porque tu tampoco.
Solo hay algo que el hombre no puede destrozar para siempre, y allí lo podía observar, el río de los Caidos, que conecta más alante con un afluente del Miño. Río, que me atormenta en sueños, que atormenta mi memoria, a la otra orilla, una muchacha pelirroja, hermosa hasta en la punta de sus delicados dedos, llena de sangre junto a un hombre con el pelo rizado y negro, con barbilla, que me sonríe, una sonrisa que abarca toda la maldad que puede haber para destrozar a una muchacha llena de inocencia. Mi instinto, mi adrenalina, mi estupidez, me dió el valor suficiente para saltar hacia la otra orilla, mientras el descerebrado limpiaba su cuchillo en el vestido de la niña. Cuando llegué a la orilla, él se giró hacia mí, y el miedo se apoderó de mi cuerpo, y comencé a llorar, y... gritó, gritó, tirando el cuchillo, mientras un brote de sangre que nacía de un cuchillo viajaba por su pecho.
Cuanto me habría gustado ser aquel chico y no yo, el que perdió de vista a su hermana y no llegó a tiempo a salvarla..

lunes, 22 de noviembre de 2010

aldri skille oss

Era moi tarde, se non chegaba axiña a casa, miña nai íame castigar. A porta da casa estaba aberta, se cadra estaba anoxada, ela sempre bérrame por deixala non pechala. Todas as luces estaban acesas, comecei a ter medo, pero, nas escaleiras que dán ao corredor do piso de arriba vín a Carlos.
 -Onde están mamá e papá?
 -Pois... lembras o que che dixeron de como se fai un fillo?
 -Si.. lembroo pero, non era que se ían separar? Ahora que xa me afacía á idea!
 -Alberte, xa sabes como son de estranos os maiores.
 -Si, coido que tes razón...
 -Veña, imos dar unha volta, comemos algo fórae así deixámolos sos...
 -Pásache algo? Mancácheste? Tes a man chea de sangue e  estás moi pálido!
 Carlos tapou a man -Corteima cando intentaba facer a comida, veña, liscando!


Agarrados da man, chegaron ao aseo da praia e sentáronse nun banco. Carlos abrazou ao seu irmán pequeno, e comezou a chorar, as bágoas caían no chapeu de Alberte.
 -Alberte, ti queres a papá e a mamá?
 -Si! Moito! Por que o dis?
 -Se os queres, agarra a pistola de papá.
 -Se o fago, xa non se separarán?
 -Non, creatura, xamais.


















Noticia de última hora: unha parella aparece asasinada na súa casa, cunha machada coas pegadas do seu fillo maior o cal padece de esquizofrenia. Máis tarde, encontrouse una pistola coa que segundo indicaban os forenses, o pequeno quitoulle a vida ao pai. Os rapaces serán internados nun centro para que os axuden, segundo petición do maior, xuntos.



http://www.youtube.com/watch?v=fuI1pbvCBLI

domingo, 21 de noviembre de 2010

altid dø for dig

Todos juntos, mientras veíamos como el mar intentaba abrazar nuestra barca y llevarnos, nos prometimos que nada ni nadie nos pararía,que seríamos invencibles. Sombras en el nublado horizonte, alimentaron nuestros nervios. Cantamos, cantamos para calmar nuestras inquietudes, cantamos nuestra canción, percibiendo como la energía del otro mundo circula en nuestra sangre, llenándonos de maravilla y dicha.
 Pisamos tierra, mientras nuestras cuerdas vocales seguían produciendo la fuente de nuestra motivación. Nos separamos corriendo, la playa pronto se convirtió en un lugar lleno de espíritus que cantaban por todas partes. Podía apreciar figuras, multitud de figuras, algunas caían, otras seguían buscándonos con la mirada. La canción llegaba a su fin, y aumentando el tono de voz, corrimos, como nunca habíamos corrido, hacia ellos. Dos balas atravesaron mi cuerpo, pero seguí cantando tirado en el suelo hasta mi final.
 Jason, nuestro hombre más joven, desde la barca, apretó el detonador.


  A la mañana siguiente, un hombre con pelo canoso y uniforme verde botella, observaba a sus soldados sin vida bañados en sesos y arena granate, y a un hombre joven en el medio, que reía inmerso en su locura.


viernes, 12 de noviembre de 2010

Nichts kann verhindern, dass mein Tod glatt und schmerzlos

Nada puede estropear este momento, ¿Quien iba a creer que la mayor incógnita del mundo, fuera tan simple y satisfactoria? Nunca había experimentado tanto placer junto, todas mis memorias pasan por mi retina, como el reflejo de los coches en un charco sucio en una interminable carretera durante una jornada asqueada. He encontrado el sentido de la vida, la hermosura de su ingenio y no me ha gustado, vivimos encerrados en nuestro propio entendimiento de la materia, no dejamos abrirla a lo oculto, a lo inimaginable, a lo desconodo. Pero yo sí lo he hecho y confieso que me ha reconcomido algo oscuro en mí desde ese día, no he podido dormir, los ojos me pesan, y mis brazon besan el suelo pidiendo clemencia, estoy derrumbado, el desamparo acompaña mi lecho cada noche, mientras todo lo existente se consume, me siento como un lápiz de color blanco que observa como se consumen los demás colores mientras él sigue pudriéndose en su sitio. De todas las opciones, esta me pareció la mejor, puedo sentir como me llaman, como rugen junto con el viento, y me aseguran un sentido a todo esto. El atractivo de la vida está en su misma fealdad, soy un hombre grandioso por una vez en mi historia.


-Cuando terminé de leer las lineas de carbón escritas en la pared, las piernas me fallaron, no tuve el valor suficiente de avanzar hacia la puerta del ventanal abierta, ventanal que daba al acantilado.
La culpa de todo es mía, por creer que el amor podría solucionar los problemas del autismo.